Si bien es cierto que cuando hablamos de reciclaje, nos enfocamos en concientizar sobre el cuidado de nuestro planeta. Es un tema serio, pero no por eso tiene que ser algo aburrido o deprimente.
Los niños son el elemento clave aquí, porque ellos hacen que todo sea más natural y divertido.
A veces puede ser complicado entretenerlos, pero qué mejor idea que proponerles algunas actividades que además de entretenidas los ayuden a aprender sobre el medioambiente.
Justamente por eso hoy vamos a explorar cómo los más pequeños de la casa pueden aprender sobre este importante tema mientras se divierten.
Aquí te presentamos 10 actividades divertidas de reciclaje infantil que transformarán algo que podría parecer aburrido en una aventura emocionante.
Te prometo que vas a aprender algo nuevo y emocionante.
1) Carrera de clasificación

Una manera muy divertida de enseñar a los niños a reciclar es con una carrera de clasificación.
¿Cómo funciona? Muy fácil.
Primero, recoge y junta diferentes tipos de desechos, como plástico, papel y vidrio. Luego, crea tres contenedores diferentes y etiquétalos con los tipos de desechos.
El juego consiste en que los niños deben clasificar los desechos y ponerlos en el contenedor correcto. El primero que termine, gana.
¡Una gran forma de aprender a reciclar jugando!
2) Arte reciclado
Este juego no solo enseña a los niños a reciclar, sino que también fomenta su creatividad.
¿Tienes cajas de cartón, botellas de plástico o revistas viejas en casa? ¡Perfecto! Estos se pueden transformar en material de arte.
Deja que los niños usen su imaginación y creen lo que quieran con estos materiales.
Pueden hacer de todo, desde collages hasta casas de muñecas.
Una actividad que además de ser divertida enseña a los niños el valor de reutilizar y reciclar.
3) Jardinería con contenedores reciclados
Si hay algo que me encanta, es la jardinería.
Y descubrí que es una actividad fantástica para enseñar a los niños a reciclar. En lugar de tirar los recipientes de yogur, los limpio y los llevo a mis sobrinas para plantar semillas.
Ellas disfrutan mucho viendo cómo crecen las plantas de las semillas que han plantado.
Es increíble cómo un recipiente que iba a ser basura puede convertirse en el hogar de una nueva vida.
4) Fabricación de papel reciclado
¿Sabías que el papel puede ser reciclado hasta 7 veces? Sí, es así.
Y hacer tu propio papel reciclado en casa puede ser una actividad muy educativa y divertida para los niños.
Solo necesitas recolectar papel viejo, como periódicos o revistas, y algunas herramientas simples, como una licuadora, una bandeja y una pantalla de malla.
Los niños se sorprenderán al ver cómo el papel viejo, algo que creían ya no sirve, se puede transformar en algo completamente nuevo.
5) Crear juguetes con materiales reciclados
No hay nada más conmovedor que ver a un niño apreciar un juguete hecho con sus propias manos, especialmente cuando ese juguete está hecho de materiales reciclados.
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Es increíblemente gratificante ver cómo un simple tubo de papel higiénico o una botella de plástico vacía puede convertirse en un coche de carreras o una muñeca.
Y lo más importante, estos juguetes hechos a mano pueden ser tan divertidos y significativos para los niños como cualquier juguete comprado en una tienda.
6) Montar una feria de intercambio
Amo ver las actividades que mi hermana piensa para educar y concientizar a mis sobrinas.
La última iniciativa fue establecer una regla divertida: cada vez que los niños quieren un juguete nuevo, deben encontrar algo que ya no usen para intercambiar en su ‘feria de intercambio’.
Esta actividad les enseña a reutilizar y reciclar, pero también a valorar lo que ya tienen.
Lo que comenzó como una simple idea se ha convertido en un evento muy esperado en la casa.
Mis sobrinas se divierten buscando objetos y pensando en lo que podrían obtener a cambio. Y lo mejor de todo, esta actividad les ha ayudado a reducir la cantidad de juguetes nuevos que compran y la cantidad de cosas viejas que tiran.
7) Iniciar un compost
Hacer que los niños se relacionen con la naturaleza, la comida y su transformación es una gran manera de educarlos con una actividad divertida.
Enseñar a los niños a hacer compost en casa puede ser una excelente actividad para esto.
Les ayuda a entender cómo los desechos orgánicos pueden convertirse en algo beneficioso para el medio ambiente.
Además, si tienes un jardín, el compost es una excelente manera de enriquecer el suelo.
8) Recolección de basura en la naturaleza

Se estima que cada año 8 millones de toneladas de plástico terminan en nuestros océanos. Este es un número alarmante y una razón más para enseñar a los niños sobre el reciclaje.
Un juego que puede ayudarles a entender la magnitud del problema es organizar una recolección de basura en un parque o en la playa.
Esta actividad les ayudará a entender la importancia del reciclaje y los concientizará sobre el consumo excesivo de plástico.
Y lo que es más importante, les ayudará a apreciar la belleza de la naturaleza y entender por qué es tan importante protegerla.
9) Lectura de libros sobre reciclaje
A veces, la mejor manera de enseñar a los niños sobre reciclaje es simplemente sentarse y leer un libro sobre el tema.
Los libros pueden proporcionar una gran cantidad de información y presentarla de una manera que los niños pueden entender.
Existen muchos libros maravillosos sobre reciclaje para niños de todas las edades. Sólo unas ideas de libros populares son: “Capitán Verdemán, superhéroe del reciclaje” de Ellie Berthel y Alexandra Colombo y “El basurero mágico” de Arándana Mayor.
Estos libros no solo enseñan a los niños sobre el reciclaje, sino que también les muestran cómo pueden hacer su parte para ayudar al medio ambiente.
10) Experimento con desechos orgánicos
Un experimento interesante que puedes hacer con los niños es observar cómo diferentes tipos de desechos orgánicos se descomponen con el tiempo.
Si ya han armado su compost casero, ésta puede ser la segunda etapa del desafío.
Pueden tomar diferentes tipos de desechos, como frutas, verduras, pan y cáscaras de huevo, y luego de ponerlos en en el compost ver cómo cambian con el tiempo. Además podrían llevar un diario de “documentación” donde anoten los distintos tiempos y evolución de los materiales.
Es verdad, puede ser un poco desagradable ver cómo se descompone la comida.
Pero también es fascinante, y es una gran manera de enseñar a los niños sobre la biodegradabilidad y por qué es importante reciclar y compostar. Sólo asegúrate de que sea en algún lugar al aire libre y que la ventilación ayude a evitar olores y que los materiales se pudran.
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